HACIA UNA REDEFINICIÓN DEL SECTOR DEL LIBRO
El sector del libro «en papel» está viviendo su lento ocaso crepuscular. Que no suene esto a apocalíptico. En economía se habla de un sector como una agrupación de actividades económicas, productoras de bienes y servicios, según el nivel de homogeneidad productiva de las mismas; en ese sentido, un sector homogéneo presupone un mercado y un conjunto de actividades primarias y secundarias determinado. Sin embargo, la emergencia del mercado digital ha alterado la homogeneidad del tradicional sector del libro, no sólo por la aparición de una nueva tecnología disruptiva, sino por la paulatina consolidación de una nueva manera de acceso y uso de los contenidos, lo que conllevará necesariamente que el mercado y el sector se redefinan.
El tradicional mercado del libro deberá ser redefinido probablemente en términos de mercado «audiovisual y del ocio», y el sector deberá hablar de «contenidos». Y una redefinición no es sólo un problema teórico o conceptual, sino que implica también un rediseño de la estructura, de los procesos y del papel de los agentes de la cadena de valor.
La situación es parecida a lo que ha ocurrido con la música. El centro de gravedad se ha desplazado en ese sector. Si antes el negocio era la venta de álbumes completos, ahora hablamos de canciones sueltas, es decir, contenido fragmentado, en descarga o en la nube, merchandising, conciertos en directo, etc… También se puede buscar un símil en el mundo del fútbol, si hasta hace unos años la taquilla era el elemento sobre el que descansaba el negocio, hoy ésta es residual, lo que importa son los derechos televisivos, de imagen, el merchandising, las giras, venta de camisetas, etc…
¿Qué tamaño tendrá el mercado específico del libro como tal en un futuro cercano? El paradigma digital está provocando una inevitable hiperfragmentación de los mercados, por lo que obviamente el sector del libro del futuro será más pequeño que el actual. El desarrollo de la línea de negocio del libro electrónico va a implicar para los editores un descenso brutal de las cifras de facturación. Se equivocan aquellos editores que piensan vender al mismo precio el ebook que el papel. Aunque ellos fijen los precios, será el propio mercado quien hará de juez inexorable en esta materia, y la experiencia internacional no apunta precisamente en ese sentido, sino más bien hacia lo contrario: los precios caerán como poco un 25-50% respecto del precio en papel.
¿Qué ocurrirá con la distribución tradicional? Mucho nos tememos que el editor va a vender directamente al consumidor final o a través de macro plataformas, dejando al margen al distribuidor tradicional y en gran medida también a la librería. El surgimiento de e-distribuidores, provenientes de otros sectores, ajenos al del libro, como el tecnológico, que ofrecen paquetes integrados de venta online a los editores con sensibilidad digital, obliga a los distribuidores tradicionales a tomar medidas de emergencia.
La distribución tradicional independiente, no obstante, creemos que tiene hoy por hoy una herramienta que podía ser la base de una plataforma de distribución de activos digitales, nos referimos a «Zona Libros», desde la cual sería muy fácil desarrollar un sistema de comercialización de ebooks. Por otra parte, los editores ya tienen Dilve, que puede ser la base óptima de lanzamiento de unas potentes líneas de producto, utilizando precisas herramientas de marketing online. Las virtudes de Dilve ya se han contrastado en el proyecto Enclave, que no sólo ha demostrado la utilidad de la herramienta, sino que, con la participación de más de 80 editores, confirma el interés de estos en desarrollar activamente esta línea de negocio.
Si se confirma este escenario –la hiperfragmentación en mercados nicho, el previsible decrecimiento del volumen del mercado y la probable venta directa por parte de los editores- los efectos serán devastadores para los eslabones débiles y/o poco adaptados a la nueva cadena de valor, es decir, la librería y la distribución tradicional. En primer lugar, sobre las librerías: el paradigma digital producirá inevitablemente un importante cierre de librerías, debido al desplazamiento del eje de gravedad del sector. En segundo lugar, sobre la distribución tradicional, que debido al empequeñecimiento del tamaño del mercado, les obligaría a concentrarse a marchas forzadas y/o cerrar.
¿Y los editores? Cada vez más, y el paradigma digital lo está confirmando, se está produciendo una falla entre la edición de demanda horizontal, dedicada al producto masa, y la edición de micro nichos y/o especializada. Por razones de visibilidad y rentabilidad, la edición de editor, la edición independiente, está abocada a desarrollar una potente estrategia online que le garantice cierta permanencia en el mercado.
¿Es apocalíptico el escenario que dibujamos? Entendemos que no, más bien es bastante realista. Se impone tal vez la constitución de una Mesa Nacional del Libro que aborde la situación y redibuje y reordene los escenarios posibles. Probablemente es la tarea central más importante que debería abordar el Observatorio del Libro.

Es muy difícil calibrar en su justa medida el impacto de la revolución digital en el sector editorial español.Los editores españoles son como aquel hombre que está bajando reposadamente por una escalera y de pronto una multitud enfebrecida se le echa encima y se lo lleva en volandas hacia la salida sin que el pueda muy bien controlar sus movimientos ni su voluntad.Esa multitud digital está marcando la estrategia a seguir aunque el editor no sea partícipe de la misma ni llegue a comprenderla del todo.Intuye por supuesto que alguna cosa de enorme calado está a punto de eclosionar, que cambiará casi seguramente el mundo que hasta hace poco conocía y controlaba, pero no vislumbra cual es la estrategia a desarollar ni los caminos a emprender.Está en la encruzijada y tiene un miedo atroz a tomar el camino equivocado.Es una revolución, la digital, que es generacional y contra esto amigo mío poco se puede hacer.
Efectivamente, estamos en plena crisi, es decir, en el momento en el que conviven estos dos paradigmas, el analógico, que nunca ha vivido tan buenos tiempos, y el digital, que está aún por consolidarse, pero que ya ha despuntado desvelando apenas todas sus posibilidades, que se intuyen revolucionarias. La decisión a tomar por parte de los editores es difícil. Casi tienen que reinventar su oficio, darle un nuevo sentido, volver quizá a la esencia de su quehacer, la de facilitador de contenidos de calidad.
Jorge Herralde aseguraba hace poco: “El “secreto” del editor independiente es un proyecto definido y coherente, sostenido en el tiempo y sin bajar (al menos conscientemente) la guardia de la calidad. No sólo debe construir un catálogo intentando escoger los mejores libros posibles, sino también publicarlos pulcra y bellamente y luego promocionarlos con la intensidad que merecen”. Bien, totalmente de acuerdo, y esto es válido tanto en soporte papel como en soporte electrónico. Lo digital, por tanto, no dejan de ser nuevos mares donde el editor deberá aprender a navegar.
El símil de la escalera está bien. Lo que pasa es que la gente, subida a lo digital, prefiere el ascensor, a ser posible con vistas.
Que casualidad! Hoy he comenzado en mi blog una serie de 2 ó 3 post (vamos a ver hasta donde me llevan) con la misma reflexión. Yo llevo meses viendolo clarísimo y ultimamente me salen videos, post y un montón de material en el mismo sentido.
Estoy de acuerdo con todo lo que dice vuestro post y con lo que comenta Sergio del “miedo” que yo creo que es lo que hasta ahora ha paralizado a los editores, el no saber que hacer. Y coincido plenamente con el tema de los distribuidores, pero para mi ellos mismos dejaron escapar el negocio. No tuvieron visión estratégica.
Pero hay dos temas que me preocupan:
1. La mayoría de editores que sí se están posicionando seriamente lo hacen desde la lógica 1.0, o sea, trasladar al mundo on line lo que hacía hasta hoy y eso para mi es un error. Solo lo ven como un canal.
2. Ningún editor se plantea seriamente usar la web 2.0 para algo más que distribuir ebooks. Ahora tienen la posibilidad de conseguir nuevos consumidores, pero tendrían que hacer algo más.
Os recomiendo la entrevista que público estos días La Vanguardia, que reunió a un grupo de gente relacionada con el sector (colgaron también el video). Algunas afirmaciones me dejaron “helado”.
Un placer pasarase por aquí y leer cosas como esta. Felicidades.