BALANCE DE LA FIL DE GUADALAJARA: EL ELIXIR DEL EDITOR INQUIETO
Un año más, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha confirmado que es la gran feria profesional del libro en lengua española a nivel mundial. Para un editor español de tamaño mediano, la visita a la FIL de Guadalajara se ha convertido en una cita obligada todos los años, no sólo si quiere mantener un contacto personal y más estrecho con sus clientes habituales, libreros o distribuidores hispanoamericanos, sino para tomar el pulso a la edición y al mundo del libro que se congregan durante tres frenéticos días profesionales en un recinto que este año ha ampliado su oferta.
Es obligado contrastar esto con los datos cuantitativos, para que no le quepa ninguna duda a los más escépticos. Aunque el número de editoriales participantes es un poco inferior al de la convocatoria anterior, el número de profesionales del libro y de agentes literarios presentes en la FIL es similar:
|
Actividad |
2008 |
2009 |
Incremento |
| Editoriales |
1.947 |
1.925 |
-1,13% |
| Países representados en editoriales |
40 |
40 |
0,00% |
| Profesionales del libro |
17.259 |
17.112 |
-0,85% |
| Agentes literarios |
180 |
179 |
-0,56% |
| Empresas que participaron en el Salón de Derechos |
93 |
104 |
11,83% |
Pero la FIL es mucho más que un salón profesional del libro, donde editores, distribuidores y libreros fortalecen sus relaciones comerciales y personales. Definitivamente, la FIL es mucho más que una feria, es la fiesta del libro y la lectura, de la cultura como militancia y movimiento civil. Recuerden: el público no profesional paga por entrar, entre 20 y 15 pesos, para lo que guardan pacientemente colas tremendas. Es más, la ciudad, verdadero anfitrión de la FIL, prepara la feria durante todo el año, con la colaboración estrecha de colegios y preparatorias.
Los estudiantes llenan los eventos, de todo tipo, lo que nos lleva a pensar cómo la cultura y la educación en México todavía son sinónimos de ascenso social. Los escritores son venerados, los debates, mesas redondas y las presentaciones son seguidas por cientos de chavales que escuchan con pasión a escritores y editores. La edad media de los asistentes a estos eventos no supera los 25 años. Esto sí que constituye un caladero editorial. Y es que para entender la FIL como el acontecimiento cultural y del libro más importante en lengua española hay que manejar «las otras» cifras:
|
Actividad |
2008 |
2009 |
Incremento |
| Público asistente |
604.012 |
606.008 |
0,33% |
| Asistentes a FIL niños |
140.846 |
142.126 |
0,91% |
| Actividades de FIL Joven |
55 |
84 |
52,73% |
| Medios |
466 |
490 |
5,15% |
| Representantes de medios acreditados |
1.667 |
1.632 |
-2,10% |
| Presentaciones de libros organizadas en la FIL |
369 |
455 |
23,31% |
| Foros literarios y encuentros |
25 |
43 |
72,00% |
| Foros académicos |
21 |
21 |
0,00% |
| Actividades artísticas y musicales |
55 |
57 |
3,64% |
| Actividades para profesionales |
75 |
71 |
-5,33% |
| Premios y homenajes |
11 |
13 |
18,18% |
| Patrocinadores y auspiciantes |
55 |
60 |
9,09% |
| Páginas vistas en el sitio web durante los nueve días de FIL (promedio) |
1.862.515 |
2.539.114 |
36,33% |
Un editor, independientemente de su nivel de facturación, como agente cultural, como profesional del libro, con inquietudes de ver que se está haciendo en el mundo de la cultura y del libro, no puede faltar a la FIL. Además, para todo joven editor es imprescindible y hasta saludable acercarse a ver qué están haciendo otros colegas en el mercado americano, compartir experiencias con ellos, consultar dudas y pedir ayuda para resolver problemas.
La peregrinación anual a la FIL es una verdadera escuela de edición para cualquier editor independiente. De hecho, en la FIL es posible confirmar cómo la edición independiente no tiene fronteras ni limitaciones territoriales, y cómo sus retos y sus problemáticas son universales. Durante nuestra presencia en la FIL tuvimos ocasión de acompañar a María Moreno, de la editorial VeintisieteLetras, en su primera visita a esta feria, para la que, nos confiesa, ha sido una verdadera revelación. También asistimos al despegue en solitario de Fórcola Ediciones, de Francisco Javier Jiménez, que presentó su primer libro de la nueva colección de ensayo Señales, bautismo de fuego con un autor mexicano, Juan Domingo Argüelles, todo un símbolo y una petición de principios para un editor español. Para ambos editores la FIL ha sido y será la cita más importante del calendario editorial de un editor independiente.
Durante la FIL tuvieron lugar, además, tres importantes convocatorias complementarias y con ya toda una tradición en Guadalajara:
- El VIII Foro Internacional de Editores y Profesionales del Libro, celebrado los días uno y dos de diciembre, que bajo el lema «La edición y la librería ante los cambios tecnológicos», contó con cuatro mesas redondas y dos conferencias magistrales. En la mesa redonda titulada «La web 2.0 y su impacto en el mundo de la edición, la librería y la lectura» Paradigma Libro participó hablando sobre «Las comunidades y la interactividad: blogs, foros, prosumidores y redes sociales» (la ponencia la tienen disponible en el apartado «Nuestras actividades»). La mesa contó también con la intervención de José Antonio Millán, que ejemplificó brillantemente cómo el futuro de la Red se vertebrará en la Web 3.7, presidida por los metadatos y la información complejamente interconectada en redes complejas y textos enriquecidos. La mesa la cerró Jorge Pinto, quien subrayó cómo el paradigma digital es la alternativa más eficaz para la edición independiente.
- El Encuentro de Promotores de Lectura.
- El Coloquio Internacional de Bibliotecarios.
Finalmente, no queremos dejar de reseñar la importancia del acto de presentación del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI), de Martin Gómez (El ojo fisgón), Pablo Odell (Tökland) y Margarita Valencia (Las palabras desencadenadas). Según sus promotores: «Nuestro interés en la edición independiente es estrictamente político. Tiene que ver con la convicción de que la calidad de vida depende directamente de las posibilidades de crear, de escoger y de imaginar. Nos pasa con la edición independiente lo mismo que con la lectura: no creemos que sea labor de los gobiernos incrementar el número de lectores; pero sí creemos que es su responsabilidad garantizar el acceso de todos a los libros (o a los contenidos, si se quiere): eso quiere decir erradicar el analfabetismo, dotar las bibliotecas, etc.». Enhorabuena al OBIEI y a la propia FIL de Guadalajara.

