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MÁS MARGEN PARA LAS LIBRERÍAS: CONVERSANDO CON LIBREROS EN MÁLAGA

Miércoles, 11 de Noviembre de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

ovoide-tentetiesoHace unos días estuvimos en Málaga, por motivos profesionales, y tuvimos ocasión de visitar a los viejos, y alguno nuevo, amigos libreros malagueños. Luces, Rayuela, Proteo y Prometeo, Ancora, y Cinco Echegaray. Magníficas librerías y con excelentes libreros de raza. Todos viejos amigos.

A la gerente de Cinco Echegaray no la conocíamos pero nos causó una excelente impresión; una librería curiosa y a contracorriente de modas, tanto por la selección del mix de producto (libro y discos en vinilo), como por la decoración de la tienda. Muy diferenciada en su estrategia, tiene claro que no busca ni públicos amplios ni competir con librerías de mayor tamaño. Estrategia de diferenciación por segmento, tanto en producto como en target. Se cumple así una veja máxima del marketing, «en un mercado hay muchos mercados», y espacio para casi todos.

Una de las conclusiones que pudimos extraer de nuestras conversaciones con todos los libreros malagueños es que, a pesar no ser este un buen año para el comercio del libro, ellos estaban manteniendo el tipo con dignidad. Parece que las librerías tienen cierta vocación de tentetieso, o si quieren, ajenas a las alzas y bajas que la economía española se permite en estos tiempos, van sobreviviendo pese a todo: cuando se vivió la bonanza económica, las librerías no vivieron grandes fiestas; ahora con la recesión, tampoco parece que vayan a tocar fondo.

No obstante, a pesar de los datos del informe de Comercio Interior 2008, que confirman un crecimiento de la red de librerías frente a las cadenas y grandes superficies, los libreros no alzan las campanas al vuelo, y, con razón, mantienen cierta prudencia ante los acontecimientos y marcadas reservas frente al futuro próximo. Así nos lo manifestaron algunos de ellos, al insistir, sobre todo los amigos de Luces, en la urgencia en que los editores se sensibilicen ante la necesidad de mejorar un poco los márgenes, y acercarlos a los ofrecidos a las cadenas de librerías.

Como libreros que hemos sido estamos totalmente de acuerdo en que los editores debemos apoyar a la red de librerías independientes, verdaderos caladeros naturales de nuestras demandas nicho. No sólo para los editores independientes, sino también para los grandes grupos editoriales, la red de librerías independientes supone verdaderamente el «tentetieso», el aliado perfecto para superar juntos la crisis, el entorno comercial estable que permite lograr una cuenta de resultados más o menos estable, un campo de juego donde, con las debidas estrategias (y el margen de descuento es una de ellas), poder seguir trabajando con racionalidad en estos tiempos de incertidumbre. Los editores deberíamos, frente a la marea de la crisis, ponernos al pairo junto con las librerías.

A las librerías hay muchas maneras de «premiarlas» por realizar esa gestión aliada del editor, por supuesto, no sólo simplemente con descuentos directos en toda la línea de productos. Se pueden bonificar, por ejemplo, la compra racional, es decir, aquella que lucha contra el nivel de devolución, de tal manera que no sólo se premie a la librería que tenga menor índice de devolución, sino aquella con mejor y más variado fondo, y con mayores niveles de rotación.

 Las librerías independientes deberían ser el mejor antídoto contra la sobreproducción editorial, precisamente porque ellas, con su experiencia y criterio, deberían ser la brújula de los planes editoriales. Un editor que publique contra o pese a las librerías está abocado al fracaso más estrepitoso; por el contrario, un editor sensible a la información que le llegue desde las librerías, puede tener mejores condiciones de salida para sus libros y perfiles editoriales. De todas formas, no hay fórmulas y al final, no nos olvidemos, el cliente tiene la última palabra.

La librería, en lo concreto, para ser competitiva, necesita algo más de margen. Esto es una necesidad objetiva. Desconocemos si las cosas han cambiado en los últimos años, pero cuando nosotros éramos libreros, una buena estructura de personal, cualificado, preparado y comprometido, suponía en torno al 16% de la facturación, o lo que es lo mismo, en torno al 50% del margen.

Quien mejor ha comprendido la situación de las librerías han sido, precisamente, los grandes grupos editoriales, y no los editores independientes, lo cual no deja de ser una paradoja. Los libreros no suelen tener apenas problemas con los grandes grupos editoriales, en los que, curiosamente, el librero siempre encuentra alianzas estratégicas y apoyos cruzados de muy diverso tipo, en definitiva, facilidades. Luego se queja la edición independiente de la escasa visibilidad de ciertos fondos. El problema es que se está haciendo una lectura muy sesgada de las tendencias evolutivas del mercado.

No queremos terminar sin reseñar que tuvimos el placer de saludar a Paco Puche, al que desde muchos años hemos admirado como librero profesional y como persona. Sus intervenciones y ponencias en los congresos de libreros quedaran por siempre en nuestra memoria como ejemplo de propuestas provocadoras y transgresoras, pero siempre con un poso de sabiduría poco común. Ahora jubilado, colabora en una revista-blog digital www.revistaelobservador.com en la que vierte toda su experiencia como librero a la vez que su conocimiento enciclopédico. En un rato de conversación con él recordamos que en nuestro libro, El nuevo paradigma del sector del libro, sugerimos a Cegal montar un comité o comisión de antiguos e insignes libreros que, una vez jubilados, pudiesen asesorar y guiar a aquellos que se lanzan a la aventura de montar de una librería. Es un desperdicio de talento y experiencia el que personas como Paco Puche en Málaga, o el mismo Carlos Pascual en Madrid, no estén ejerciendo su magisterio entre libreros jóvenes o en apuros.

En conclusión, una jornada inolvidable.

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  1. Miércoles, 11 de Noviembre de 2009 a las 14:00 | #1

    Muy interesante plantear el reparto de los márgenes en el sector del libro. La razón última por la cual sería beneficioso para todos aumentar el margen para las librerías independientes es que puede ser una de las estrategias para evitar su declive y/o eventual desaparición, y si no hay librerías difícilmente habrá distribuidores y editores independientes. Y son precisamente éstos, como apuntáis, los que se resisten más.
    Ahora bien, ¿de dónde puede salir ese margen adicional para las librerías? De la mejora en la eficiencia de los procesos, de una menor devolución y un menor gasto en transporte. Cabe recordar que con una devolución global de un 33% (para un cálculo redondo, pero el índice real ahí andará), se producen tres viajes de ida y uno de vuelta. Total, la mitad del transporte genera gasto y no beneficio. Es ahí donde se debe mejorar. Y para ello, editar menos y mejor, y utilizar las herramientas disponibles: DILVE, Cegal en Red, SINLI y las Normas CSL.
    El artículo de Paco Puche, para enmarcar. Me sumo a vuestra propuesta para aprovechar su saber y el de otros ilustres veteranos.

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