A BUENAS HORAS: CERTIFICANDO LA CRISIS DE FORMA LIGHT
Leemos en el número de octubre de la Revista DELIBROS un artículo titulado «La crisis sí afecta al libro», firmado por Juan Carlos Rodríguez que, desde nuestro punto de vista, nos parece periodísticamente impecable pero metodológicamente poco fiable. No deja de ser un análisis de retrovisor. Independientemente de la poca fiabilidad estadística y representatividad de un análisis a partir de 15 entrevistados, entre los cuales sólo hay dos libreros y un sinfín de directores editoriales; por ejemplo, falta el parecer de algún director comercial, que suelen tener ya no más información estadística como su contrastación a pie de calle de lo que está pasando.
Lo que sí queda claro en el artículo es que ni el libro es un producto refugio, ni al libro le siente bien la crisis, dos titulares manidos y repetidos hasta la saciedad en los últimos meses por ciertos periodistas, estrategia mediática que respondía a intereses espúreos. Menos tiritas: el libro está en una crisis estructural muy severa, aunque alguno zanje el asunto con cierta frivolidad diciendo que en su última visita a una librería vio gente comprando. El tema de la crisis y su repercusión en el sector ha sido un tema recurrente en el blog Paradigma libro, de hecho hemos hecho numerosas entradas sobre el tema. Pero hagamos un poco de historia.
En octubre del año pasado, en una comida a la que suelen asistir, desde hace muchos años, varios directores comerciales y numerosos «corredores» de las empresas distribuidoras, acabamos hablando de que el sector había empezado a caer en ventas desde el final de la Feria del libro de Madrid. A diferencia de cuando se reúnen los editores, que se suelen mentir entre ellos como bellacos, los comerciales comparten de una manera mucho más franca la situación comercial del mercado, en una especie de «hoy por ti mañana por mí». En las comidas de enero y febrero seguimos observando la misma tendencia con el añadido de unas devoluciones hasta ahora nunca vistas y con liquidaciones negativas numerosas de la distribución regional. Esta situación la empezamos a plantear desde el blog en enero, con varias entradas sobre el tema.
A partir de los datos (cuantitativos y cualitativos) que fuimos documentando en los siguientes meses, nos hicimos el siguiente cuadro de previsiones, basadas en un seguimiento empírico tanto de puntos de venta como de editoriales, y que se están confirmando en líneas generales:
• Caída de ventas en torno al 25-30%.
• Descenso del número de visitantes a las librerías y cadenas. Menor tráfico. Esto significaba que los primeros en notar el impacto del enfriamiento del consumo eran las grandes cadenas. Durante los primeros meses las librerías con clientela fija se defendieron mejor.
• Descenso del volumen de la compra media de cada cliente, tanto en el número de ejemplares como en el volumen comercial.
• Aumento de la profundidad de las devoluciones, esencialmente para liberar activos y reducir la financiación a terceros por parte de las librerías.
• Producto del aumento de las devoluciones se observaba una disminución de la visibilidad de muchos títulos.
• Menor profundidad del fondo de catálogo en las tiendas.
• Implantaciones mucho más bajas y cautelosas.
• Compras más ajustadas.
• Compra media por cliente inferior en volumen y en el número de ejemplares.
• Menor visibilidad de títulos que no aseguraban al menos una rotación potencial amplia.
• Liquidaciones menguantes de los distribuidores a los editores.
• Fuerte presión de las grandes cadenas sobre los editores para aumentar en algún punto el margen.
En definitiva, la crisis actual pone al descubierto numerosas lagunas del sector que deben ser subsanadas a la mayor brevedad:
• Una fuente de datos fiable del sector es manifiestamente imprescindible.
• Unos conjuntos de ratios serían absolutamente vitales para poder establecer comparaciones, sesgos y gaps de volúmenes.
• Es responsabilidad del establishment del sector montar un Servicio de Información del Libro, una especie de EGM (Encuesta General de Medios) que sea capaz, a través de un sistema estadístico bien diseñado, poder ofrecer cifras y ratios mensuales a todas las empresas del sector. Esto no es una crítica al Observatorio del Ministerio, éste se dedica a otros temas importantes…
• Necesidad de un plan anticrisis para el sector redactado por una comisión nacional de editores, libreros y distribuidores.
• Necesidad de redactar un plan estratégico de la edición, en la línea del Cerlalc, que acaba de producir un documento interesantísimo dibujando un escenario para la edición en la perspectiva de 2020.
No queremos acabar sin plantear tres reflexiones que consideramos fundamentales:
1. Las expectativas para 2010 en sus cifras macroeconómicas nos hacen pensar en una mayor contracción del consumo, por tanto el libro seguirá sufriendo.
2. Los datos del informe de Comercio Interior de 2008 nos dicen que, pese a haberse vendido un 4,1% menos ejemplares que en 2007, la cifra de facturación ha aumenta en el mismo período un 2% en euros corrientes. La única explicación que encontramos es que los libros han subido más de lo que las estadísticas nos dicen. El low cost y la sensibilidad sobre las rentas polarizadas y mileuristas no son atendidas por el sector.
3. Mayor oferta no significa mayor demanda.
¿Hasta qué punto el precio fijo supone un freno a la dinamización de la demanda en tiempos de crisis y caída de consumo? Como dice Lola Larumbe, de la librería Rafael Alberti, editar libros es un arte, pero venderlos es un milagro.
