LA ALQUIMIA DE LAS EXPECTATIVAS

Ebooks: tsunami de expectativas y anemia de contenidos
La reciente oleada masiva de artículos de prensa sobre el ebook –mucha literatura sobre dispositivos y muy poco sobre los contenidos- sólo puede ser explicada por intereses empresariales determinados. Ni el público sabe lo que es un ebook, (ni el dispositivo ni el contenido), ni el mercado apunta a una emergencia de ese mercado de manera mínimamente sostenible a corto plazo.
Decía Jacques Attali en su Breve historia del futuro: «Hacia 2060, como pronto, nuevas fuerzas altruistas y universalistas, que ya están presentes hoy, tomarán el poder bajo el imperio de una necesidad ecológica, ética, económica, cultural y política. Se desarrollará una nueva economía, llamada relacional, que producirá servicios sin pretender obtener beneficios, en competencia con el mercado».
Independientemente de la previsión y fecha, y volviendo al tema del libro electrónico, lo que parece evidente es que nos encontramos ante un entusiasmo mediático exagerado con especulaciones interesadas que dan cobertura a intereses espúreos. En marketing se habla con frecuencia de si éste crea necesidades o si las satisface.
En este caso no nos cabe ninguna duda de que el ebook no es ahora mismo ninguna necesidad evidente, otro problema es que se esté ante una burbuja mediática que responde a intereses empresariales y mediáticos. Desde editores «tekis» con afán de protagonismo, a consultores «gurús» ávidos de que les encarguen proyectos de consultoría de elevado presupuesto, pasando por empresas multinacionales de venta de electrónica de consumo, se está formando una burbuja mediático-especulativa para que nos lancemos al centro comercial más cercano a comprarnos un lector.
Sin embargo, los problemas y retos son otros, obviamente sin desdeñar el irse posicionando ante el tema. ¿La imperiosa necesidad de reingeniería del sector pasa fundamentalmente por el ebook? Desde nuestro punto de vista creemos que el sector necesita una hoja de ruta de un cambio más profundo, en el que las líneas de implantación del ebook deben ocupar un papel destacado, pero no único.
Será un mercado emergente dentro de unos años, pero hoy por hoy no es el mantra al que agarrarnos, o un objeto sagrado al que venerar en busca de salvación… de nuestros presupuestos comerciales.
Y nos hacemos algunas preguntas concretas. ¿El ebook creará lectores? ¿No se producirá una mayor hieperfragmentación del mercado ahora a partir del nuevo soporte? ¿No se canibalizará la edición en papel?
![Hype cycle de Gartner Group [Modo de compatibilidad] Hype cycle by Gartner Group](http://www.paradigmalibro.com/wp-content/uploads/2009/09/Hype-cycle-de-Gartner-Group-Modo-de-compatibilidad-300x212.jpg)
Hype cycle by Gartner Group
Una cosa es que se comience un proceso de posicionamiento editorial ante el asunto (previo proyecto-hoja de ruta de la FGEE) y otra muy distinta el que contratemos una guija homologada para que nos adivine el futuro.
Lo que también parece evidente es que el precio será un factor determinante en la curva de inflexión, en una encuesta reciente de Forrester se afirmaba que la mayoría de las personas no están dispuestas a pagar mucho por estos dispositivos. Forrester preguntó a los consumidores a qué precio se consideraría la compra de un eReader. La respuesta fue en entre $50 y $99. ¿Es trasladable el planteamiento al mercado español? Nosotros pensamos que sí.
¿Y el papel de las librerías? Desde nuestro punto de vista, si las librerías no mueven ficha de manera inmediata su incorporación a la venta de productos digitales probablemente será traumática.

Sería muy interesante
Sería muy interesante que desarrollárais esta última idea. ¿Cómo creéis que debe ser ese movimiento de ficha de las librerías?
Por nuestra parte, las librerías estamos intercambiando opinión sobre este tema para tener una posición fuerte y común, y mientras tanto, algunas librerías vamos dando pasos.
Aún así, parece algo contradictorio meternos prisa a la vez que se reconoce que no hay una demanda que justifique tal urgencia.
Totalmente de acuerdo con vosotros en que es necesario trazar un plan para el cambio que el sector necesita.
Aspecto importante el de los contenidos, es verdad, sobre todo para resolver el tema de la necesidad del ebook. Como lector contemplaría el uso del ebook si para ciertas lecturas mejorara la experiencia lectora. Y esto es tarea editorial, porque trasladar el contenido del papel al aparato no será suficiente. La confusión es grande, para cualquiera de los implicados, pero como bien dice Mike Shatzkin en el artículo que hace un par de días nos ofrecía Soybits, todo el mundo debe moverse ya, ser algo oportunista, porque esto, todo esto, cambiará, no sabemos cómo ni cuándo, pero tiene toda la pinta.
Todos los aspectos que toca el artículo me parecen razonables, bien expuestos. Pero, intuitivamente, me da la sensación de que se minusvalora el libro electrónico. Y creo que es en lo relativo a la rapidez con la que llegará a tener éxito (o a ser visto como una “necesidad”).
Es posible que los lectores estemos confundiendo: Por manifestar que nos gusta la letra impresa y que nunca podremas abandonarla, por hablar del olor del papel o del tacto de las tapas de un libro… O por dejar entrever siempre melancolía ante “la era del libro electrónico” y rebeldía a entrar en ella.
Pero he dicho “melancolía”, y la melancolía es hacia algo que se ha perdido. Si los lectores la manifestamos, es porque tememos que el futuro será distinto a lo que hay ahora, y que quizá lo será pronto. Así, ya nos empezamos a doler de todo lo que creemos que se perderá.
Stgmarsan habla de la importancia de los contenidos. Quizá también habría que fijarse en los aspectos estéticos, los externos a la obra literaria. Si a los lectores nos gusta ver los libros de imprenta, en nuestras manos o en las estanterías (y nos importa cómo es la estantería donde se guardan), quizá habría que buscar qué puede atraer estéticamente de un libro electrónico.
Y la cuestión que plantea Juan Miguel Salvador, la de qué tienen que hacer las librerías, es esencial. Y muy difícil.
Las tiendas de vídeos mueren porque la gente se baja las películas en Internet. Quizá sean un buen ejemplo: ¿En qué han fallado esas tiendas? ¿Quiénes son los que acuden todavía a ellas para alquilar o comprar? Y, ¿qué buscan los que alquilan o compran?
Y las tiendas de discos lo mismo: Quizá se pueda aprender algo de ellas, aciertos y errores.
@Juan Miguel Salvador
Es hora pues de que las librerías deis el paso, sin miedo. Debereis liderar vosotros el cambio de paradigma, porque la red sin libreros quedará en mano de mercachifles, y el libro electrónico sin ciber-librero, será “despachado” por incompetentes.
@stgmarsan
El problema es que hasta ahora el diseño de los contenidos digitales no está en manos de editores, sino de tecnos, que saben de cacharros, pero nada de edición ni de lectura. La experiencia lectora con este tipo de artefactos aún es muy frustrante, aunque empiezan a encontrarse diseños, bajados gratis de la red, que resultan más que satisfactorios.
@Montse
El futuro siempre produce cierta incertidumbre, y el futuro tecno, gracias a distopías como Farenheit 451, Brazil o Matrix, aún no suscita más temor y melancolía. Imagina la ansiedad, melancolía o incertidumbre que debió causar en nuestros ancestros el paso del papiro o del pergamino al papel, artilugio del diablo en su momento. Creo que hay que mirar al futuro con menos inquietud (Julián Marías nos recordó que todos somos futuribles, es decir, abiertos a un futuro en el que nos tendremos que ir haciendo y descubriendo), y a la tecnología habrá que desmitificarla. Los artefactos están fascinando por su novedad, pero hay que aprender a reirse de esta tendencia al absurdo de la fascinación por el ebook. Convivirán ambas tecnologías, no lo dudes.